Enterocolitis eosinofílica: cómo contribuye la imagen al diagnóstico
La enterocolitis eosinofílica es una enfermedad inflamatoria poco frecuente del tracto gastrointestinal, caracterizada por la infiltración de eosinófilos en la pared intestinal. Afecta con mayor frecuencia a lactantes y niños pequeños, y puede asociarse a alergias alimentarias. Debido a la variabilidad clínica de sus manifestaciones, la imagenología desempeña un papel complementario importante en su evaluación.
Papel de la imagen en la sospecha diagnóstica
Los síntomas suelen ser inespecíficos e incluyen diarrea, distensión abdominal, vómitos, dolor abdominal y, en algunos casos, sangrado intestinal. Aunque el diagnóstico definitivo es histopatológico, los estudios por imagen ayudan a descartar otras causas, evaluar la extensión de la enfermedad y detectar complicaciones.
Hallazgos por imagen
La ecografía abdominal suele ser el estudio inicial, especialmente en población pediátrica. Puede mostrar engrosamiento de la pared intestinal, aumento de la ecogenicidad de la submucosa y, ocasionalmente, líquido libre. El Doppler puede demostrar hiperemia de la pared intestinal, reflejando actividad inflamatoria.
La tomografía computarizada (TC), reservada para casos seleccionados, permite identificar engrosamiento mural segmentario, edema de la pared intestinal y cambios inflamatorios del mesenterio adyacente. Estos hallazgos no son específicos, pero orientan hacia un proceso inflamatorio.
La resonancia magnética (RM) ofrece una alternativa sin radiación, útil para valorar compromiso extenso del intestino y seguimiento evolutivo, mostrando patrones de inflamación activa.
Relevancia clínica
La contribución de la imagen radica en apoyar la sospecha clínica, guiar estudios invasivos y evaluar la respuesta al tratamiento.
En conclusión, aunque no es diagnóstica por sí sola, la imagenología es una herramienta valiosa en el abordaje integral de la enterocolitis eosinofílica.



