Hematoma subdural crónico: evolución y diagnóstico por imagen
El hematoma subdural crónico (HSDC) es una colección sanguínea localizada entre la duramadre y la aracnoides, que se desarrolla de forma lenta, generalmente semanas después de un traumatismo craneoencefálico leve o incluso inadvertido. Es más frecuente en adultos mayores, pacientes anticoagulados o con atrofia cerebral. La imagenología es esencial para su diagnóstico, seguimiento y planificación terapéutica.
Evolución del hematoma subdural
A lo largo del tiempo, el hematoma experimenta cambios en su composición, pasando de sangre líquida a colecciones más complejas con membranas internas. Esta evolución explica la variabilidad de los síntomas, que pueden incluir cefalea progresiva, alteraciones cognitivas, déficit neurológico focal o deterioro del estado de alerta.
Estudios de imagen y hallazgos característicos
La tomografía computarizada (TC) de cráneo es el estudio inicial de elección. En fases crónicas, el hematoma suele observarse como una colección hipodensa o isodensa con respecto al parénquima cerebral, frecuentemente con efecto de masa y desplazamiento de la línea media. Pueden identificarse niveles líquido-líquido o septos internos.
La resonancia magnética (RM) aporta mayor sensibilidad para detectar hematomas isodensos en TC y para caracterizar su contenido. Las secuencias T1 y T2 permiten evaluar la edad del sangrado, la presencia de membranas y hemorragias recurrentes, información útil para el manejo quirúrgico.
Importancia clínica del diagnóstico por imagen
El diagnóstico oportuno mediante imagen permite decidir entre tratamiento conservador o quirúrgico, así como monitorizar la evolución y detectar recurrencias.
En conclusión, la imagenología es una herramienta clave para comprender la evolución del hematoma subdural crónico y optimizar su abordaje clínico.



